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El COBRO es el medio por el cual el perro trae las piezas abatidas, tanto muertas como heridas, al conductor, debe ser franco y hacerse con boca suave. Un buen perro de acuáticas debe ser un gran cobrador, por la dificultad que entraña la recuperación de las piezas, tanto muertas como vivas. Lo ideal es introducir el cobro de forma natural cuando los perros son aún cachorros con mucho juego y con mucho refuerzo positivo, caricias, tono de voz, comida.. etc.

Lo normal es que el perro cobre de manera natural, pero hay perros que carecen de este intinto, seguidamente paso a explicar los diferentes pasos a seguir para conseguir un buen cobro.

El COBRO FORZADO es la acción que cualquier perro ejecuta, forzado por el adiestramiento, ante un señuelo o una pieza abatida, cobrándolo y trayéndolo a la mano, lo que se intenta es que el perro cobre siempre a la orden, en cualquier circunstancia y ante cualquier pieza de caza. Para enseñar el cobro forzado el perro tiene que tener cierto grado de madurez y su carácter esté más o menos formado (a partir del año de edad) ya que se emplea estimulos negativos.

PRIMERA FASE: Para empezar deberemos sentar el perro enfrente de nosotros, y con el apor en nuestra mano, se lo pondremos a la altura de su boca y le ordenaremos que cobre, si el perro no hace ninguna intención de cobrar, entonces le acercaremos más el apor forzando a que lo haga, si lo hiciera, introduciremos el apor hasta los molares, y sin dejar de sujetarla, acariciaremos al perro, durante unos instantes para a continuación ordenar que nos lo entregue. Si este método no funciona, hay varios métodos para conseguir que el perro abra la boca:

MÉTODO PISOTÓN: Aplicamos un pisotón en una de las partes traseras, con la intención de que al abrir la boca para quejarse y con la ordén cobra le metemos el apor dentro de la boca en el mismo instante que cesa el pisotón.

MÉTODO DEL COLLAR EXTRANGULADOR: ejerceremos presión con un collar extrangulador hasta que abra la boca para quejarse y con la ordén cobra le metemos el apor dentro de la boca en el mismo instante que cesa la presión.

MÉTODO DE PRESIÓN DE MANDIBULA: Presionamos con la mano los labios superiores de su boca hasta que consigamos abrírsela para quejarse y con la ordén cobra le metemos el apor dentro de la boca en el mismo instante que cesa la presión.

MÉTODO DE LA OREJA: Aplicamos un pellizco en la puntita de la oreja, con la intención de que al abrir la boca para quejarse y con la ordén cobra le metemos el apor dentro de la boca en el mismo instante que cesa el pellizco. Una vez conseguido esto, se puede decir que la fase más difícil está superada, ahora lo que deberemos es repetir el ejercicio todos los días con sesiones cortas que no deberan superar los 15 minutos, es muy importante elogiar a nuestro perro cuando haga el ejercicio correctamente y siempre terminar las sesiones de adiestramiento con un ejercicio bien realizado.

SEGUNDA FASE: En esta fase lo que se intenta es que el perro tenga la iniciativa de coger el apor ,sin forzarlo, deberemos situar la altura del apor primero un poco más arriba y luego más al nivel de los pies, en un principio sin que el animal se mueva del lugar. Una vez que lo coge en las distintas posiciones, repetiremos el ejercicio, pero esta vez obligando al animal a que se tenga que mover del sitio. Deberemos ir aumentando gradualmente el nivel de dificultad, en función de cómo el perro responda, si por cualquier circunstancia comete un renuncio inmediatamente volveremos al inicio del ejercicio, recordándole que al escuchar la palabra cobra, si ejecuta la orden, desaparece el dolor.

TERCERA FASE: En esta fase le tiraremos el apor, para que vaya a por él y que lo traiga. No debemos olvidar que los ejercicios van de menor a mayor distancia. Normalmente el tiempo que suele tardar un perro en un aprendizaje de este tipo suele ser de uno a dos meses.

QUARTA Y ÚLTIMA FASE: En esta fase sustituiremos el apor por piezas congeladas de caza y repetiremos el ejercicio de la Tercera Fase, con las piezas congeladas lo que se consigue es que el perro no muerda escesivamente la pieza y se evita la boca dura. El cobro es un problema para un gran número de perros de caza, déficit que se acrecienta si entendemos por cobrar la compleja labor que supone buscar, recuperar, aunque el cánido no haya visto caer la pieza, y llevarla hasta el cazador.

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Categoría: ADIESTRAMIENTO

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